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¿Por qué el WiFi usa la misma frecuencia de 2,4 GHz de los microondas?

enero 11, 2019
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El microondas, el router, el teléfono fijo y tus auriculares inalámbricos usan la misma frecuencia

Todo se remonta al año 1947. Por aquél entonces, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) estableció las bandas ISM, abreviatura de Industrial, Scientific y Medical. En ellas se determinó qué dispositivos podrían utilizar determinadas bandas de radiofrecuencia para no causar interferencias con otras comunicaciones de radio.

Ahí, se estableció que la banda de 2,4 GHz, que por entonces era parte del espectro sin licenciar, debía ser la que usasen los microondas por dos motivos: no necesitaban mucha potencia para calentar comida y eran fáciles de contener. En un principio, estas ondas se iban a usar en un espectro que no iba a usarse para telecomunicaciones, por lo que no importaba si hacía interferencias.

Sin embargo, esa banda era demasiado golosa. Los microondas sólo se usaban en casas, motivo por el cual se empezó a usar en determinadas comunicaciones inalámbricas, como en teléfonos inalámbricos, walkies-talkies, o en routers WiFi. Esta banda de 2,4 GHz fue seleccionada por ser ideal debido a su bajo coste de implementación, bajo consumo energético, y buen alcance.

En el protocolo WiFi existen algoritmos destinados a evitar las interferencias. Sin embargo, los microondas son tan potentes que es imposible que el WiFi pueda hacer frente a ellas. Los microondas están protegidos entre sí para evitar que se fuguen las ondas. Esto se conoce como jaula de Faraday, donde se contienen las ondas en una caja de metal. Este es el motivo por el que los microondas tienen una malla de metal en la puerta, donde podemos ver el interior, pero también evitar que las ondas salgan. Sin embargo, la jaula de Faraday que crea un microondas no es perfecta, y algunas ondas terminan por escaparse.

Entonces, ¿puede el WiFi cocinar la comida?

El WiFi y los microondas usan la misma frecuencia, pero de manera distinta en dos aspectos: concentración y potencia.

Las ondas del WiFi se mandan de manera omnidireccional para alcanzar la máxima cobertura. El microondas, sin embargo, la concentra en zonas concretas, siendo este el motivo por el que la comida de su interior gira: para calentarla de manera homogénea.

En cuanto a la potencia, un microondas genera usa en torno a 1.000 vatios de potencia, mientras que un router WiFi apenas 0,1 vatios (100 milivatios). Un router tendría que concentrar la señal y tener 10.000 veces más potencia para poder cocinar algo.

En definitiva, el hecho de que haya interferencias entre el microondas y el router, el teléfono o tus auriculares inalámbricos no implica que haya nada que esté funcionando mal, y es plenamente normal. Si compras un router que opere en la banda de los 5 GHz, te ahorraras todos estos problemas, ya que la banda está mucho menos saturada.

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